El Complejo Industrial Militar / En opinión de Francisco Gómez Maza

Redacción MXPolítico.-Muy comprometida es la posición del gobierno de México, y de ello pocos enemigos del presidente López Obrador se dan cuenta, frente a los intereses de los fabricantes de armas, aglutinados en el poderosísimo Complejo Industrial Militar, ente integrado por poderosos fabricantes de armas, militares de alto rango y traficantes de gran envergadura.

Viene a cuento esta nota porque los días 19, 20 y 21 de noviembre se ha reunido en Miami el sexagésimo sexto período ordinario de sesiones de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), encuentro encabezado por Kirsten Madison, secretaria de Estado Adjunta de la Oficina de Narcóticos Internacionales y Asuntos de Aplicación de la Ley del Departamento de Estado de los Estados Unidos, nueva presidenta de la CICAD.

El tema de las drogas está íntimamente relacionado con el negocio de las armas, que se ha venido abajo por el retiro de las tropas estadounidenses de Siria, ordenado por el presidente Donald Trump, quien curiosamente no quiere más guerra, en momentos en que busca la reelección para un segundo periodo como inquilino de la Casa Blanca. La nueva estrategia del gobierno de México también ha contribuido a la caída del comercio de la guerra.

En dicha reunión, la delegación mexicana hizo hincapié en que el gobierno de López Obrador ha optado por una nueva estrategia centrada en atender las causas que originan la inseguridad y la violencia y en orientar la acción gubernamental en la prevención, la generación de oportunidades y en fortalecer las capacidades institucionales. En 2019, México y EE.UU., acordaron la creación del Grupo de Alto Nivel de Seguridad (GANSEG), como un canal único para proponer acciones bilaterales, ordenar la cooperación y llevar un registro puntual de acciones.

En el panel titulado “Contrarrestando el tráfico de drogas y promoviendo la seguridad y la estabilidad regional en las Américas”, los delegados mexicanos, encabezados por Julio César Sánchez Amaya, director general de Asuntos Especiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), presentaron una visión general de los desafíos actuales del narcotráfico en las Américas. En su intervención, la delegación mexicana sostuvo que su Gobierno encuentra oportunidad en esta CICAD para llamar a la mayor colaboración con la Convención Interamericana contra Tráfico Ilícito de Armas y Municiones (CIFTA). En este contexto, para México resulta prioritario combatir el tráfico ilícito de armas y sus componentes, toda vez que se trata de uno de los factores que explican la violencia en México y en la región.

La nueva política del gobierno mexicano para combatir el narcotráfico no gusta a los opositores del gobierno morenista, pero eso no tendría ninguna importancia ni trascendencia. Es normal que los panistas, por ejemplo, cuestionen todo lo que hace el mandatario. No gusta, y esto sí que es importante, a los fabricantes y comerciantes de armas, ni al Complejo Industrial Militar, ni a la DEA (Drug Enforcement Agency), que es la que hace el trabajo sucio de los comerciantes de armas. Esto complica las cosas porque pone a López Obrador entre la espada y la pared ya que, al no apoyar la política armamentista de Estados Unidos, se gana la antipatía también de los Estados Unidos. Quien no está conmigo está contra mí. Por eso es que el mandatario dijo que, al cambiar la estrategia contra las drogas, se echaba un alacrán maligno o una viuda negra en las manos.

El Complejo Industrial Militar está molesto porque el presidente Donald Trump retiró a las tropas estadounidenses de Siria, lo que echó abajo buena parte del negocio armamentista, y ahora busca reactivarlo, presionando con todo su poder al Congreso para obligar al presidente a que ordene el regreso de EU a Siria, e intenta reactivar la guerra contra el narco en países como México, en donde tuvo un éxito sin igual con la venta de armamento, desde que Felipe Calderón le diera luz verde para actuar con la declaración de guerra en el 2006.

Es importante destacar que el negocio más próspero, después del petróleo, es el comercio de las armas, seguido por el comercio de las drogas ilícitas, que tuvo un enorme éxito en el pasado inmediato entre los productores y comercializadores colombianos y mexicanos y los importadores estadounidenses que disponen del mercado de drogas más grande del mundo.

En ese contexto, en México, la DEA opera en contra de la política del gobierno, con agentes infiltrados en algunos mandos de las fuerzas armadas. Fue la DEA la que dirigió las operaciones del Culiacanazo, impulsando la captura de Ovidio Guzmán, que no es ni siquiera un pez grande del Cártel de Sinaloa, ni siquiera lo dirige, pero de lo que se trató es de que la DEA intentó obligar al gobierno mexicano a enfrentarse con los sicarios del narco, para destruir la estrategia lopezobradorista y re detonar el mercado de armas en México.

Dicen fuentes de inteligencia, que no son tan secretas porque circulan en las networks, que un agente de la DEA, enviado por Washington, operó mediante un acuerdo con autoridades estatales y municipales de Sinaloa para lograr que las fuerzas de seguridad mexicanas pudieran detener a Ovidio, y poner en operación la amenaza de que, si no lo liberaban, habría una masacre. La DEA apostó a que López Obrador caería en la trampa, y la confrontación con los llamados cárteles se reactivara, con lo que se reactivaría el alicaído comercio armamentístico. Pero hizo mal las cuentas.

Se presume que el presidente mexicano no pudo divulgar esta información; tuvo que tragarse las críticas locales e internacionales, los periodicazos de sus enemigos, con tal de parar el proyecto del Complejo Industrial Militar y de la DEA. AMLO decidió que no iba a ir en contra del narcotráfico con los métodos y tácticas de sus antecesores, que es lo que querían los del Complejo y se dio cuenta que las fuerzas de seguridad están infiltradas con ayuda de sus opositores más poderosos económicamente.

El presidente logró su objetivo, pero ahora tiene el problema de que no está al servicio de bastardos intereses extranjeros, no trabaja con la DEA (en lo pasado, presidentes de la república eran agentes de la CIA), ni menos está al servicio del Complejo. Pero esta política puede causarle serios problemas en un futuro no muy lejano. Repito: Quien no está conmigo está contra mi

Autor: Francisco Gómez Maza

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